Asociación Berciana de Amigos del Ferrocarril   

 
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 Las locomotoras abandonadas en La Placa

Daniel Pérez Lanuza

     Desde el inicio de los años 80 se fueron apartando paulatinamente varias locomotoras de vapor del P.V. Dichos apartados coincidieron con la llegada de las locomotoras diesel, tanto con las Krupp para maniobras, como por las Macosa para los trenes de línea. No obstante, antes de la llegada de estas nuevas máquinas, ya se habían desguazado algunas locomotoras, como las 182 y 183, la Borsig 21, la P.V. 32 y la PV 42. Estos desguaces no dejan de llamar la atención, puesto que el P.V., afortunadamente se ha destacado por la conservación, aunque sin interés ninguno, de todo su material, sean locomotoras o vagones, en lugar de proceder a su achatarramiento como en la mayoría de las compañías ferroviarias.

    Fue entonces cuando las locomotoras, primero las de maniobras como la PV 22, y luego las Baldwin, por su menor potencia, fueron apartándose en las vías de los talleres de Ponferrada, muy cercanos a la estación de viajeros. Quedaban por tanto algunas Krauss y las diesel para todo el servicio del ferrocarril.

    Con el paso del tiempo y el apartado ya casi total de las locomotoras de vapor, se comenzaron a amontonar en las vías de la estación de viajeros de Ponferrada, sin uso desde 1981, año del último tren de viajeros. A las locomotoras de vía métrica se sumaron las supervivientes de vía ancha. Dos locomotoras permanecían en las naves de los talleres, la 19 y la 31, que se encontraban al cuidado del personal del ferrocarril.

    El fin del uso de los talleres y el comienzo de su aprovechamiento urbanístico determinó que finalmente todas las locomotoras se amontonaran en la estación ponferradina, siendo trasladadas en ese momento la 19 y 31 a las naves de la estación de Cubillos, que es donde se encuentran actualmente.

    Posteriormente, el inicio de las obras del tan esperado museo del ferrocarril, necesitó el movimiento de las locomotoras unos metros hacia atrás, para permitir la construcción de la lonja ferroviaria, sobre 1997. Poco después se acometió el traslado de las locomotoras que habría de restaurarse, que se llevaron a Mecalper en Carradelo.

    Antes de la apertura del museo, en 1999, y previamente a la llegada de las locomotoras restauradas, las que no tuvieron tanta suerte se trasladaron unos metros, descendiéndolas al lugar entre el muro de contención de Renfe, y las vías de dicha compañía. A los responsables de este movimiento no les debió parecer que las locomotoras estuvieran suficientemente lejos, y todavía a la vista, así que, bien por vergüenza o en pro del decoro de los alrededores del museo, fueron trasladadas unos 100 metros mas hacia el oeste, que es la ubicación en donde se encuentran actualmente.

    En La Placa hay actualmente 11 locomotoras en pésimo estado, que se reparten en 7 Baldwin y 4 Krauss. Las demás se encuentran en el Museo, en Cubillos, en Azpeitia y en Baleares.

 

Antes de la construcción del museo, y desde el final de la tracción a vapor en el P.V., las locomotoras han estado expuestas al deterioro medioambiental y humano durante muchos años. Daniel Pérez Lanuza. 1998.
 
Con la lonja del museo ya construida, todavía se encontraban las locomotoras en sus cercanías, pero ya muy deterioradas. Daniel Pérez Lanuza.
 
Locomotora Krauss abandonada en La Placa. Los edificios de detrás, ya construidos, ocupan el terreno de los antiguos talleres de la MSP. Daniel Pérez Lanuza.
 
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