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Desde el inicio de los años 80 se
fueron apartando paulatinamente varias locomotoras de vapor del P.V. Dichos
apartados coincidieron con la llegada de las locomotoras diesel, tanto con
las Krupp para maniobras, como por las Macosa para los trenes de línea. No
obstante, antes de la llegada de estas nuevas máquinas, ya se habían
desguazado algunas locomotoras, como las 182 y 183, la Borsig 21, la P.V. 32
y la PV 42. Estos desguaces no dejan de llamar la atención, puesto que el
P.V., afortunadamente se ha destacado por la conservación, aunque sin
interés ninguno, de todo su material, sean locomotoras o vagones, en lugar
de proceder a su achatarramiento como en la mayoría de las compañías
ferroviarias. Fue entonces cuando
las locomotoras, primero las de maniobras como la PV 22, y luego las Baldwin,
por su menor potencia, fueron apartándose en las vías de los talleres de
Ponferrada, muy cercanos a la estación de viajeros. Quedaban por tanto
algunas Krauss y las diesel para todo el servicio del ferrocarril.
Con el paso del tiempo y el apartado ya
casi total de las locomotoras de vapor, se comenzaron a amontonar en las
vías de la estación de viajeros de Ponferrada, sin uso desde 1981, año del
último tren de viajeros. A las locomotoras de vía métrica se sumaron las
supervivientes de vía ancha. Dos locomotoras permanecían en las naves de los
talleres, la 19 y la 31, que se encontraban al cuidado del personal del
ferrocarril.
El fin del uso de los talleres y el
comienzo de su aprovechamiento urbanístico determinó que finalmente todas
las locomotoras se amontonaran en la estación ponferradina, siendo
trasladadas en ese momento la 19 y 31 a las naves de la estación de
Cubillos, que es donde se encuentran actualmente.
Posteriormente, el inicio de las obras
del tan esperado museo del ferrocarril, necesitó el movimiento de las
locomotoras unos metros hacia atrás, para permitir la construcción de la
lonja ferroviaria, sobre 1997. Poco después se acometió el traslado de las
locomotoras que habría de restaurarse, que se llevaron a Mecalper en
Carradelo.
Antes de la apertura del museo, en
1999, y previamente a la llegada de las locomotoras restauradas, las que no
tuvieron tanta suerte se trasladaron unos metros, descendiéndolas al lugar
entre el muro de contención de Renfe, y las vías de dicha compañía. A los
responsables de este movimiento no les debió parecer que las locomotoras
estuvieran suficientemente lejos, y todavía a la vista, así que, bien por
vergüenza o en pro del decoro de los alrededores del museo, fueron
trasladadas unos 100 metros mas hacia el oeste, que es la ubicación en donde
se encuentran actualmente.
En La Placa hay actualmente 11
locomotoras en pésimo estado, que se reparten en 7 Baldwin y 4 Krauss. Las
demás se encuentran en el Museo, en Cubillos, en Azpeitia y en Baleares. |