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existencia de una gran cantidad de carbón, hierro y otros minerales en la
hasta entonces agrícola comarca de El Bierzo, y la necesidad de estos
materiales en la industria siderúrgica vasca, hicieron que los empresarios
vascos se interesaran por su extracción, propiciando en El Bierzo como en
otras cuencas mineras, la creación de explotaciones y medios de transporte
del material, como en los ejemplos del Ferrocarril de La Robla, Hulleras de
Sabero y otras.
Así pues, uno de estos empresarios
vascos con iniciativa, Don Julio Lazúrtegui, promovió el Ferrocarril de
Villaodrid a Ribadeo, la explotación del mineral de hierro de San Miguel de
Las Dueñas, el carbón berciano, y la implantación de una siderurgia completa
en la comarca berciana.
Todo ello no fue posible, pero tras
varios estudios y proyectos, se inició la construcción del Ferrocarril de
Ponferrada a Villablino (P.V.) a cargo de la MSP, Minero Siderúrgica
de Ponferrada, siendo inaugurado el ferrocarril el 23 de
julio de 1919.
Además de las necesidades citadas,
favorecieron la creación del ferrocarril la coetánea Segunda Guerra Mundial,
y las leyes de aquellos años sobre ferrocarriles secundarios y
estratégicos.
La Guerra Civil y las turbulencias
políticas y sociales de sus años anteriores y posteriores se notaron
negativamente en la explotación del ferrocarril, solventándose en la
posguerra con los años de mayor producción de la empresa debido al
aislamiento nacional y la necesidad de consumo interior de combustible.
Con el fin de la dictadura, los
años 70 y 80 han sido con diferencia los más difíciles para la MSP. La
decadencia de la tracción a vapor, que aún así resistió hasta finales de los
80 siendo el último ferrocarril español con esta tracción en estado regular,
el descenso en la demanda de carbón, la llegada de la tracción diesel y
otros factores desembocaron en la quiebra de la MSP, la desaparición del
tren correo, la tracción vapor y el deterioro de las instalaciones y los
tráficos.
Afortunadamente, en la cercana
década de los 90, el comienzo de las ayudas europeas a las zonas
carboníferas, la toma por parte de una nueva junta directiva de la MSP, y
las múltiples inversiones por parte de los poderes públicos hacia un
ferrocarril privado, garantizaron la supervivencia del ferrocarril, la
minería en la comarca, y la mejora de instalaciones y condiciones generales
del transporte.
En concreto, se renovó toda la
superestructura de la línea, se compraron cuatro máquinas diesel de segunda
mano (1005 a 1008 Alco a RENFE), se compraron 140 tolvas de nueva
construcción, se renovó la señalización creando un CTC por contadores de
ejes y se construyó un nuevo lavadero de carbón en Villablino, que supuso el
cierre del tramo entre Ponferrada y Cubillos del Sil.
Actualmente, la estación de
Ponferrada se usa desde 1999 como sede del Museo del Ferrocarril de
Ponferrada, donde se conservan varios ejemplares de las locomotoras de vapor
del ferrocarril, y en la línea circulan entre 7 y 9 trenes diarios (ida y
vuelta) llenos de carbón, excepto los fines de semana.
El futuro de la línea pasa por el
mantenimiento de las ayudas europeas, o en su caso de la extracción del
carbón de las minas, única excusa de la existencia del ferrocarril, pero
también por su uso como atractivo turístico, usando una de las máquinas de
vapor preservadas, y coches de época. |