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(Artículo extenso. En el Número 8 de la revista sólo apareció la
mitad del artículo. La otra mitad la ofreceremos en cuanto se
publique el Nº9)
Monforte ha sido durante muchos años (Desde la
creación de la línea a Vigo) una de las estaciones y nudo
ferroviario más importantes de España. Enclavada en la provincia de
Lugo, en un llano dominado por el castillo del Conde de Lemos,
Monforte ha vivido la transformación del vapor al diesel y la
llegada de los voltios a las vías mucho antes que otras estaciones
españolas de su misma categoría. Dispuso aparte de una gran playa de
vías para el tratamiento de las mercancías, de un depósito que en un
futuro albergará otro museo ferroviario de vía ancha y que esperamos
con impaciencia su apertura. Con todo ello, y el elevado número de
circulaciones, esta ciudad invita a permanecer un tiempo a los
aficionados al ferrocarril, así como a su descripción mediante un
artículo, como nos disponemos a hacer ahora y que ya se ha hecho en
otros medios en más de una ocasión.
Historia:
El destino ferroviario de
Monforte viene ligado desde un principio con una línea tan lejana
como el León – Gijón, ya que después de la idea del inglés Richard
Keily, el proyecto lo retomaron varias personas hasta que en 1858 D.
Martín Picanea obtuvo por subasta una concesión para el estudio del
un ferrocarril entre San Isidro de Dueñas y Galicia, denominado Fc.
Palencia – La Coruña. Es en este temprano estudio en el que ya
aparece Monforte como punto importante de la línea, ya que en los
términos de la concesión se citaba que dicha línea debería
bifurcarse donde más conviniera con dirección a los dos puertos más
importantes de Galicia, Vigo y La Coruña, aconsejando como punto de
bifurcación la localidad de Monforte de Lemos. Esta concesión
abarcaba además la que saliera de ella hacia un puerto asturiano (La
posterior León- Gijón).
Así, desde que se abrió el primer
tramo de la línea (Palencia león en 1863) Monforte esperaba la llegada del
tren a su ciudad, pero con la pega de que el tramo que le afectaba, el
Quiroga- Lugo, fue el último en subastarse a la espera de que terminaran
los estudios de la línea de Vigo. La compañía que en ese momento llevaba a
cabo los trabajos (Compañía de los ferrocarriles de Ponferrada a La Coruña y
de León a Gijón o del Noroeste de España) se intentó asociar a la Compañía
de los ferrocarriles de Medina del Campo a Orense y Vigo- MZOV porque había
empezado a tener problemas económicos, pero la fusión no se llevó a cabo por
la falta de recursos que tenía la empresa gallega. Este fue el único intento
de fusión que hubiera hecho de Monforte una estación sin intercambio de
compañías, cosa que no se consiguió hasta la creación de Renfe.
La línea se acerca por Castilla
pero también por Galicia, puesto que en 1875 se abre al público el tramo de
115 Km entre Lugo y La Coruña, quedando Monforte en el medio. Las continuas
peticiones de subvenciones y los problemas financieros producen la quiebra
de la empresa y se otorga otra concesión a la Compañía de Asturias Galicia y
león (AGL) en 1880. Las vías llegan desde Lugo a Oural con la apertura del
tramo Sarriá- Oural en 1882, el mismo año en que se abrieron los tramos de
Ponferrada a Toral de los vados y el ramal de esta población a Villafranca
del Bierzo. Con la apertura el 31 de agosto de 1883 del último tramo de la
línea Palencia – La Coruña, el Toral de los vados- Oural, queda completada
la línea y abierta la estación de Monforte de Lemos. Los gastos de
construcción de las líneas gallega y asturiana produjeron un debilitamiento
de la economía de AGL. Esta compañía, formada por varias sociedades, ya
había visto como algunas de ellas fueron quebrando durante la construcción
de las líneas. AGL fue absorbida por Norte, que mantuvo la explotación de la
línea hasta 1941.
El siguiente paso en la evolución de nuestra estación es la
nacionalización de todos los ferrocarriles de vía ancha en España, por parte
de la empresa, a tal efecto creada, RENFE. En un principio esto no varió las
condiciones de Monforte de Lemos, pero posteriormente, con los estudios de
dieselización y electrificación de esta zona, incluidos en los planes de
modernización del estado, tuvieron lugar grandes cambios en la estación.
Muy cercanos en fechas concurren
en Galicia tres planes de modernización. El “Plan Extensivo de
Electrificación de las líneas de ancho normal que constituyen la RENFE”
de 1946 incluye en las líneas a electrificar el tramo Ponferrada- Monforte
(aparte de otros tramos de la antigua concesión del AGL que no se
electrificaron cuando el puerto de Pajares). Esta electrificación se
inauguró en 1962, a la vez que el ramal de Toral de los Vados a Villafanca.
El Plan de Dieselización de 1956 incluye la extensión del uso de
tracción diesel a toda Galicia, aprovechando la dieselización forzosa del
FF.CC. Medina a Orense (inaugurado en 1958). El tercer plan, el denominado “Plan
Galicia”, también proponía mejoras en la red Gallega, pero en todos los
ámbitos y no solo en cuanto a dieselización. Estos dos planes se solapaban,
puesto que incluían casi las mismas propuestas. De ambos planes surgió la
adquisición de las Alco 1800, habituales de la estación Monfortina. Hay que
señalar que con el Plan Galicia se apuntaba la dieselización entre Monforte
y Ponferrada, como alternativa a la electrificación, pero finalmente se
instaló la catenaria.
Antes de haber aprobado los tres
planes, por el depósito de Monforte circularon en pruebas varios prototipos
de locomotoras diesel extranjeras, como veremos.
Con Monforte electrificado por una
de sus tres entradas, y con tracción diesel por las otras dos, aparte de los
cambios propios de la estación, el último hecho a destacar, y que nos deja
ya en la actualidad, es la electrificación de Monforte a Vigo, en
funcionamiento desde 1982.
Las
cercanías:
Desde la meseta, a la
estación de Monforte se accede mediante una fuerte rampa que se
inicia en Quereño, en el valle del Sil, subiendo por un afluente (Lor)
hasta Pobra de Brollón, una vez pasada la divisoria de aguas por un
túnel y entrando ya en el llano de Monforte. Pobra de Brollón es la
estación colateral de Monforte por el lado Palencia. Hacia Lugo se
continúa por el llano pero hasta la capital la línea atraviesa una
difícil orografía. Hacia Vigo la línea vuelve a buscar el Sil
mediante otro de sus afluentes, el Cabe, río que atraviesa la
ciudad. Tras una fuerte bajada, ya en el valle del Sil, y sin
abandonarlo, se encamina a Orense.
Aunque el enlace entre las líneas
de MZOV y Norte se había convenido en Monforte, el tramo que queda de Río
Sil actualmente sin ferrocarril era imposible de atravesar por este medio.
El valle era una garganta muy profunda, que además ahora está anegada por un
enorme embalse. Esa zona se denomina Ribeira Sacra.
La
Estación:
Como en muchos otros
lugares de España, la estación de Monforte de Lemos estaba bastante
separada del núcleo urbano, pero la atracción económica y de
desarrollo que acompaña al ferrocarril, hizo prosperar barrios
alrededor de ella, estando en la actualidad no en el centro pero sí
muy integrada en el casco urbano de la localidad.
La estación está al este del cerro
del Castillo de Monforte, centro de la ciudad, y el edificio se encuentra de
espaldas al castillo, es decir, teniendo su cara a los trenes al naciente.
La salida de Lugo está al norte, y las otras dos al sur, pero girando
inmediatamente la de Palencia al este y la de Vigo al oeste.
Cuatro pasos a nivel la flanquean,
uno en cada entrada excepto la del lado Coruña, que posee dos. Uno de estos
dos pasos es el más complicado, puesto que atraviesa el final de la playa de
vías de mercancías, pero afortunadamente no tiene mucho tráfico carretero.
El más problemático para la ciudad es el de la salida de Vigo, que atraviesa
la principal entrada de la ciudad, desde la N-120.
Haremos ahora una descripción
tomando como referencia los planos de vías de 1932 y 2000, los reproducidos
en estas páginas, para observar la evolución de las instalaciones. En 1932
la estación disponía de cuatro andenes, y curiosamente uno entre cada vía,
es decir, dando servicio a cuatro vías, costumbre por otra parte muy
habitual en la compañía. El total de vías para mercancías y para el depósito
era cinco, en lugar de las nueve actuales sin contar con el haz de salida
lado Palencia. Enfrente de la estación, un poco desplazada hacia el norte,
se encontraba una rotonda con varias vías anexas para servicio de depósito y
taller de material motor. Estas instalaciones las ocupan hoy varias naves y
un puente grúa.
Asimismo, las instalaciones de
paquetería (Pequeña velocidad y gran velocidad) situadas a ambos lados del
edificio de viajeros y que disponían de placas para giro de vagones desde
las vías principales, han visto reducidas sus vías. Ahora sólo queda una
explanada con vías para estacionar dresinas y material de obras, en el lado
Coruña.
En 1932 no existían las
instalaciones del depósito en donde ahora se quiere construir un museo del
ferrocarril.
La estación en el año 2000 incluye
además un taller de material remolcado de mercancías entre las salidas de
Vigo y Palencia, en donde se pueden encontrar mayoritariamente vagones XX
Ealos de madera. La playa de vías de formación esta dotada de un lomo de
asno, cuyo único uso en estos momentos es el estacionado de las locomotoras
de maniobras cuando no trabajan.
Al no funcionar actualmente el
depósito, las locomotoras que se quedan en la estación después de haber
hecho cambio de tracción, cambio de turno o simplemente de reserva, se
apartan en la vía de mango de la salida de Palencia, en la topera que sale
de la vía 2 lado Vigo, y en las vías de topera de la zona de paquexpres del
lado Coruña. En estas ultimas vías es donde se estacionan los dos
tamagotchis que realizan el trayecto Monforte- Coruña por Lugo. En esta vía
de los 596 estuvo apartada durante muchos años la Mikado 141f-2346,
actualmente en funcionamiento en León al cuidado de la ALAF.
Los condicionantes históricos
hicieron que el trayecto por la línea Palencia – La Coruña fuera directo por
la estación, teniéndose que realizar cambio de sentido para los trenes de
Vigo a Palencia, y viceversa. Los avatares de la historia hicieron que
precisamente las entradas que ofrecen mayor dificultad en cuanto a
continuidad son las que ahora tienen más tráficos, y las únicas que están
electrificadas. Aunque se han realizado varios proyectos, parece increíble
que todavía no se haya ejecutado una variante o triángulo, y de momento no
hay intenciones de variar las cosas. Un proyecto interesante fue presentado
en una ocasión incluyendo una entrada por la línea de Palencia mediante la
entrada por Lugo, al estilo de la “raqueta” de Reus. Esta opción permitía
que los trenes no invirtieran el sentido y además que pasaran por la
estación, y no como ocurre por ejemplo en el by-pass de Venta de Baños con
los trenes transversales.
El
Depósito:
Ya hemos visto como desde el inicio de la estación
monfortina, un pequeño taller de locomotoras junto a una rotonda,
aguadas y carboneras, ha estado situado enfrente del edificio de
viajeros, al otro lado de la playa de vías de la estación.
Habitualmente, en todas las estaciones en donde se produce una
bifurcación de líneas se instalan este tipo de instalaciones, más o
menos importantes dependiendo el caso.
Con el aumento de los tráficos, la
dieselización y la electrificación, unido a la necesaria ampliación de la
playa de vías de la estación, en 1945
se trasladó el taller fuera de los terrenos de la estación, pero bien cerca
de ella.
Los talleres y depósito que han
estado en funcionamiento hasta hace pocos años, y que en el futuro
albergarán el museo del ferrocarril se construyeron a la salida de Monforte
en la línea de Lugo, en su lado derecho en este sentido de la marcha.
El depósito cuenta con varias
zonas, algunas de ellas fueron fruto de ampliaciones posteriores a las
instalaciones originales.
Entrando desde Monforte, los
primeros edificios son las naves- taller para locomotoras eléctricas. Fueron
construidos a la vez que llegó la catenaria a Monforte, en 1962. Son dos
edificios juntos, uno con tres vías y el otro con una sola, que por el
interior están separados por un muro pero con grandes huecos de paso entre
ellos. Es en estos edificios en donde se encuentra la mayor parte de los
vehículos reservados para el museo, incluyendo la Mikado en reparación.
Después de estas dos naves, existe
una playa de vías que anteriormente poseía un edificio de revisión con fosos
para tres vías.
Entre estos edificios y la vía de
Lugo está en funcionamiento el arenero y puesto de gasoil, actualmente
utilizado por todo tipo de locomotoras, ya que esta vía está electrificada.
Es el único uso que reciben para el servicio comercial estas instalaciones.
También en esta zona permanecen cuatro grandes depósitos de agua y los
restos de una “caja” para almacenar carbón y briquetas que en sus tiempos
poseía incluso una pequeña grúa.
A la derecha de la playa de vías,
y en el borde de las instalaciones, varios edificios de oficinas, vestuarios
y almacenes siguen en pie, pero en mal estado, sobretodo interiormente.
Avanzando hacia el norte llegamos
a la rotonda y placa giratoria. Con cinco vías de entrada, 12 de topera al
aire libre y 19 bajo techo.
El depósito termina más al norte
de la rotonda, mediante unas vías de enlace y mango para efectuar maniobras.
Una vez que se abandonó la zona
como depósito, este pasó a ser un centro de acumulación de material fuera de
servicio, para posteriormente desguazarlo en su playa de vías. Así, aquí se
desguazaron unidades y locomotoras como las 435 reformadas, ferrobuses,
etc... Un caso curioso que merece la pena comentar es el del ferrobús. Desde
1986, en perfecto estado de marcha y recién reparado, y hasta el febrero de
2000, en una de las vías de la rotonda al aire libre había un pequeño
ferrobús de dos coches de color plata con el filete verde. En su interior no
había nada, no poseía cristales y estaba bastante deteriorado, pero
conservaba los motores y transmisiones debajo del bastidor. Es paradójico
que un tren de un valor muy alto como tenía este en cuanto a la
preservación, haya sido desguazado precisamente por la misma tripulación que
llevó hasta Monforte la Mikado para el futuro museo. Afortunadamente, tanto
los motores como las transmisiones se han conservado para el ferrobús de la
ASVAFER.
También la rotonda ha servido como
depósito de material, en este caso las 1800, una vez se dieron de baja.
Todas ellas se almacenaron en las vías cubiertas de la rotonda, y allí
permanecieron hasta que algunas de ellas han seguido otros destinos, como su
rescate por la Fundación de los ferrocarriles españoles, caso de la 1801,
que actualmente se exhibe en Vilanova i La Geltrú. También otras unidades
que se exponen en el TCR de Villaverde Bajo en Madrid, formando parte del
proyecto RAMA para venta de material en desuso, otra reservada para la
asociación de Orense (Asofer) y otra más para la de Santiago. Aún así, y
habiendo desguazado varias, el resto están ahora guardadas en las naves
antes citadas.
El puente giratorio vio por última
vez el vapor en 1998, cuando la Mikado de la ALAF se acercó a Galicia y le
tocó cambiar de sentido en Monforte. Ante la falta de motor para efectuar el
giro, este se hizo gracias a los esfuerzos de los aficionados presentes en
el viaje.
Aún así, en 2000 se llevó al
puente al vagón engrasador de catenaria, debido a que este coche ejecuta sus
tareas en un solo sentido, pero la falta de corriente eléctrica y a que el
mando manual no tiene cadena, no se pudo mover el puente, y se tuvo que
llevar el vagón a la placa de Orense, gemela a esta.
Aparte de los movimientos llevados
a cabo para el museo, el depósito mantiene todavía algo de actividad debido
a que el material empleado en la renovación de la vía que actualmente se
realiza en la línea de Lugo se estaciona cada jornada de descanso en las
vías de los talleres. Este material ha traído algún hecho curioso, como
veremos.
El
Museo del Ferrocarril:
En el futuro museo del
ferrocarril participan en distintas proporciones la Asociación
Monfortina de Amigos del Ferrocarril, el Ayuntamiento de Monforte, y
la Fundación de los Ferrocarriles Españoles. El museo es ya una
entidad propia, como se puede ver en su logotipo, colocado en todo
el material de que dispone hasta el momento. Este museo dispone de
material, instalaciones, voluntad y partidas presupuestarias, todos
los ingredientes para que el museo se ponga en marcha en breve. Sin
embargo, aún no hay un plan definido para el museo, las competencias
sobre el no se determinan, todavía no existen responsables directos,
y las malas lenguas hablan de movimientos oscuros que parecen por el
momento frenar el desarrollo y creación de este centro museístico.
Lo cierto es que al menos hay
material ferroviario preservado, y con intenciones de restaurarlo, que en un
futuro veremos en un museo en condiciones.
El
material del museo:
Aunque la lista completa
del material preservado se acompaña con este artículo, conviene
explicar algunas peculiaridades del material.
En primer lugar la dresina CL-7.
Este pequeño vehículo se dice que procede de un Zaragoza, aunque lo cierto
es que no muestra síntomas de ese origen. Dispone de dos ejes, dos puertas
en los laterales y otra en un frontal en el que además tiene un pequeño
balconcillo descubierto, y unas grandes ventanas con los cristales curvados
hacia los laterales en ambos testeros. Su color es verde excepto en los
testeros, estos de color amarillo.
El Camello está en orden de
marcha, pero debido a la longitud de las naves está partido en dos, para
caber en dos vías. El resto de material se halla en un estado bastante bueno
en cuanto a su futura restauración: Algunas 1800 no tienen motores de
tracción ni elementos como focos o mandos, y los coches de viajeros por
fuera están bastante cuidados pero por dentro se necesita trabajar bastante
en ellos.
Un hecho que ha provocado
problemas incluso judiciales ha sido un accidente ferroviario en las
instalaciones del museo, cuyos implicados fueron la empresa que está
trabajando en la renovación del tramo Monforte- Sarriá, y el material
preservado que se encontraba en el interior de las naves. Los trenes de
trabajos se guardan en la playa de vías del museo, y en dos ocasiones,
haciendo maniobras, el tren carrilero ha chocado con el material en el
interior de la nave. Como esta nave tiene puertas a los dos lados, ambas
puertas han sido destrozadas por el material que salió por el lado contrario
al golpe.
Traslados:
Hasta el momento hemos
tenido noticias de tres viajes organizados todos por la Fundación de
los Ferrocarriles Españoles para llevar material ferroviario al
futuro museo.
El primero de ellos tuvo lugar el
28 de febrero de 2000. Desde Lérida a Monforte, con un número muy elevado de
paradas para revisar el material, se trasladó la locomotora de vapor Mikado
141F-2111, que hasta hace poco estuvo operativa en Barcelona. Para más
detalles sobre este tren, ver noticias de BT 7. Hay que destacar que en este
tren viajaba el personal que desguazó varias 1.800 y el ferrobús.
El segundo tren tuvo lugar entre
los días 29 y 31 de agosto de 2000. El gráfico del tren fue el siguiente: El
Día 29 salió de Madrid Chamartín a las 9,25 horas para llegar a Puebla de
Sanabria a las 19.32, como tren a tipo 60. El día siguiente salió de Puebla
a las 08.30 destino Monforte, a la misma velocidad. Una vez descargado el
material, el día 31 partió de Monforte a las 09.40 horas destino Madrid. El
material que llevaba eran dos coches camas, dos vagones 1ª y uno 2ª, la
grúa y la 308 (ver lista). En Zamora tenía previsto agregar dos vagones
cisternas muy curiosos (Las cisternas estaban formadas por tres tubos en
disposición triangular) pero finalmente no se hizo.
Con este artículo ya prácticamente
terminado, tuvimos ocasión de presenciar un tercer viaje, llevado a cabo el
día 10 de febrero, en el que se llevó el coche salón ZZI procedente del F.C.
Santander – Mediterráneo, aprovechando para dejar en León las dos 7700 del
museo de Madrid (7722 y 7706) para repararles una avería eléctrica. El tren
estaba encabezado por la 269-302 de Transporte Combinado y llevaba además
el furgón azul de acompañamiento. |