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Con motivo de la
celebración del segundo aniversario del Museo del ferrocarril de
Asturias, se celebró el 28 de octubre de este año, aunque el
aniversario se había cumplido el día 23 de ese mes, una jornada de
vapor con circulaciones de los cuatro vehículos de vapor operativos
así como otros de tracción diesel.
La jornada de vapor se desarrolló gracias a la colaboración de parte
de los socios de la asociación de Gijón (Don Pelayo) que se ocuparon
como en otras ocasiones de hacer funcionar todo el material
operativo del museo.
Este año el principal atractivo
del acto fueron las circulaciones nocturnas, ya que los trenes de vapor se
prolongaron hasta las 11 de la noche, aparte del tiempo que llevó
posteriormente la colocación de todo el material como estaba antes de
empezar. La entrada fue libre durante todo el día y además del vapor, el
museo ofrecía simultáneamente una muestra titulada Fotografía ferroviaria en
Asturias que tuvo lugar entre junio y diciembre de 2000.
Dos de los trenes puestos en
circulación admitían el transporte de viajeros. Los trenes de vía estrecha
circularon de 11 a 13 y de 17 a 22,30 cada media hora y los de vía ancha de
11,15 a 13,15 y de 17,15 22,15, también cada media hora, aunque en
determinados momentos del día la gran afluencia de público obligaba a la
realización de trenes de forma continuada.
Antes de narrar los movimientos
del día, es conveniente hacer un pequeño repaso a la historia de cada
locomotora y vagones que participaron activamente en los actos.
LocomotoraSHE 5.
Esta pequeña locomotora,
también llamada Minas de Aller, perteneció a la Sociedad Hullera
Española y fue construida por Corpet en Francia entre 1885 y 1891.
Después de 60 años de funcionamiento se la destinó a la escuela de
ingeniería de Mieres, pero después de restaurada, la univeridad de
Oviedo la cedió al museo. Como su ancho de vía es de 600 mm., es la
única vaporosa que se dedica al arrastre de los trenes de viajeros
de vía estrecha por el circuito del museo que sale al exterior. De
esta máquina destaca la distribución, indirecta por balancín tipo “brown”,
así como por tener las ruedas por dentro de los largueros del
bastidor.
Alegría:
Esta pequeña locomotora
fue construida por Orenstein & Koppel en 1913, y fue destinada
originalmente para Altos Hornos de Vizcaya, que la utilizó en una
compañía minera de Cantabria. Posteriormente, Talleres Alegría la
adquirió y la utilizó para rellenar la ría de Aboño, el ahora
industrioso valle cercano a Gijón. Su propietario la cedió al museo,
y gracias al intenso trabajo de restauración por parte de la
Asociación de Gijón, se puso en servicio, funcionando ahora sobre el
tramo de vía de 750 mm, que coincide en parte con el de 600. Esta
locomotora sólo arrastra vagones de mercancías.
Grúa de Vapor:
Esta curiosa grúa, cuyo
sonido al moverse, producido por un único pistón, junto a lo extraño
de sus movimientos de giro y de pluma impresionaron a todos aquellos
visitantes que la pudieron disfrutar. La grúa llegó al museo
procedente de la Fábrica Nacional de Armas de Trubia, que fue a la
vez su constructor (1890). Además, esta grúa tiene otras dos
curiosidades. La primera es que como contrapeso se utilizaban
municiones defectuosas de la propia fábrica, algunas del principio
del siglo XIX, que gracias a la conservación de la grúa han llegado
hasta nuestros días. La segunda es que es el vehículo automotor de
cualquier tipo más antiguo en funcionamiento de todos los
construidos en España.
SAF 1:
La Sociedad Anónima
Felgueroso dedicó esta locomotora a las maniobras en La Camocha,
mina cercana a Gijón. Su constructor es Henchel y fue la última
vaporosa de origen extranjero destinada a Asturias. Después de que
la MSP se hiciera cargo de las minas de La Camocha y tras apagarse a
mediados de los 80, la escuela taller del museo se ha encargado de
su puesta en funcionamiento.
Dresina RENFE VG 6090:
Este pequeño vehículo, “el
tractor amarillo” por su color, fue la dresina que con base en Pola
de Lena utilizaban los empleados de vías y obras de RENFE para
explorar el puerto de Pajares. El museo lo recibió en un pésimo
estado, y a pesar de contar con un nuevo motor procedente de un SEAT
1500 y un interior de madera totalmente nuevo, todavía no se ha
terminado su restauración. Este vehículo no admitía pasajeros en el
día del vapor, pero podemos decir que es una grata experiencia un
viaje de 100 metros en ella.
Tractores y locomotoras diesel:
Del material diesel
hacemos un todavía más breve repaso, pues es material que no estuvo
circulando toda la jornada e incluso varias locomotoras ni siquiera
se encendieron.
La primera que se encendió, y que
realizó más movimientos, fue la CEM Diesel. Esta locomotora fue encargada
por la empresa Hulleras de Veguín y Olloniego, pero al ser entregada, esta
empresa se había convertido en HUNOSA. Se la destinó en un principio a las
vías de la Fábrica de Mieres, y posteriormente al cargadero de Sueros.
Otra locomotora, que no circuló el
día del vapor, la DEUTZ KG 125 Nº2, también fue cedida por HUNOSA. Esta se
utilizó en el ferrocarril de ancho 600 mm. Entre Ujo y Sovilla a las Minas
de Aller. El museo también posee en proceso de reparación una hermana de
esta locomotora.
La tercera locomotora reseñada es
la HUNOSA Nº3, que tampoco fue encendida. Fue construida por Babcock &
Wilcox en Bilbao en 1975 (Licencia General Electric) para HUNOSA, que la
utilizó en el lavadero de Carrocera, cerca de El Entrego. El estado que
ahora luce es el original. Este tipo de locomotoras industriales es muy
abundante en todo el mundo.
Vagones de viajeros:
En el tren de vía ancha,
el único participante es un ejemplar de tercera clase (Asientos de
madera) con dos balconcillos, dos ejes, sin retrete y sin freno,
construido en Bélgica para el F.C. de Santander a Solares. En 1896
la compró Hulleras de Turón (después HUNOSA) para su línea de
Reicastro. El museo lo recibió en muy mal estado, pero se ha
restaurado completamente.
El tren de vía estrecha cuenta con
más integrantes en su composición. Tres vagones, desde hace pocos meses
cubiertos, fueron construidos en 1999 por el propio museo, y tras su reforma
cuentan con iluminación y se han pintado de verde oscuro con filetes
amarillos. Otro vagón era el destinado a transporte de mineros en Hulleras
de Turón. Cuenta con un solo balconcillo por el que se entra a su interior
(En origen disponía de dos balconcillos). Se conserva gracias a que en sus
últimos tiempos fue utilizado como cabina telefónica. El último componente
de este trenecillo es un curioso vagón ambulancia para el transporte de
mineros heridos, pero que en el museo cuenta con asientos. Dispone de dos
puertas en cada laterial, así como dos ventanas en cada pared, incluso en
los testeros. Fue construido en Oviedo y su uso como ambulancia se le dio en
la línea de Ujo a las minas de Aller. Fue transformado en el museo del ancho
de 750 mm. Al de 600 mm. Actual.
Movimientos:
Los movimientos habían
comenzado a las 11 de la mañana, aunque mucho tiempo antes, los
socios de la asociación de Gijón se habían vestido el mono para
encender las cuatro locomotoras de vapor que funcionaron para que
cogieran con tiempo suficiente la presión necesaria para moverse con
los trenes.
A la vez, se fueron encendiendo
varios tractores diesel para realizar movimientos. Se decidió iniciar los
trenes de vía ancha desde el principio de la Vía 1, dentro de la marquesina
del museo, para lo que había que quitar todo el material allí estacionado y
colocarlo en el exterior, en otras vías de ancho ibérico. Los trabajos
fueron un poco complicados, pues si el tiempo se puede decir que acompañaba
(No llovía ni hacía demasiado frío) el carril estaba muy húmedo y fueron
dignos de presenciar los largos patinazos de la CEM y la SAF 1, que en
ocasiones no podían ni en doble tracción con algunas de las locomotoras que
estaban sacando.
Una vez todo el material fuera, se
apagó el CEM y la SAF se enganchó a su vagón de viajeros para iniciar los
“servicios comerciales”.
En la vía estrecha los movimientos
para preparar todo fueron más sencillos, la SHE 5 se unió al tren de vía
estrecha y la alegría a dos vagones formados por un bastidor de madera
recién barnizado y dos ejes de 750 mm de ancho de vía. En todo el día no se
encendió ningún tractor diesel de estos dos anchos de vía.
Durante la mañana incluso hubo
momentos con sol, que se aprovechaban para fotografiar por ejemplo la Varela
de montes al aire libre, cosa que sólo se había podido hacer el año pasado o
antes de meterla al museo, varios años antes.
Los movimientos extraños se
detuvieron a la vez que se iniciaron los trenes normales, y así los de
viajeros se movían conforme a su horario, y los demás (grúa, dresina y
alegría) frecuentemente.
Con el descanso de mediodía, los
silbatos dejaron de sonar y las calderas respiraron, esperando con
suficiente presión el comienzo de las circulaciones de la tarde.
Puntualmente, a las 17 horas
comenzó a realizarse el mismo gráfico de movimientos que por la mañana. A
media tarde, el cielo se cubrió completamente y se inició una lluvia que
duró exactamente el periodo en el que más visitantes hubo, pues al caer la
noche la lluvia se detuvo. Al comenzar la lluvia, con buen criterio, por lo
menos a favor del maquinista, se apagó la grúa de vapor, ya que quien la
maneja no dispone de cabina para resguardarse de los elementos
meteorológicos.
Durante todo el día, como si
sobrase el carbón, pudimos comprobar como todas las locomotoras de vapor
tenían en sus calderas una presión muy alta respecto a la necesaria para
funcionar. No es extraño entonces que durante este momento de lluvia la Saf
1 diese un pequeño susto a varios visitantes al saltarle la válvula de
seguridad del vapor, con el tremendo chorro blanco que suelta por dicha
válvula.
Con la llegada de la noche, y con
la ayuda de los luminosos focos halógenos de los que dispone el museo en su
parte abierta, el vapor blanco y luminoso destacaba con el negro del cielo.
¡Lástima de fotografías, pues en el museo está prohibido el uso del
trípode!.
Sobre las 10.30 circularon los
últimos trenes con visitantes, pero como se había citado, los movimientos se
intensificaron durante las dos horas siguientes, para colocar todas las
locomotoras y vagones como se encontraban a primera hora de la mañana.
En definitiva, una jornada muy
agotadora para los que hicieron posible que el día se desarrollara como al
final de desarrolló, desde aquí nuestras felicitaciones a todos ellos, pero
junto al cansancio de unos está la satisfacción de otros, que disfrutaron de
muchas formas de los trenes que se pusieron en circulación. Los aficionados
porque pudieron calmar su sed de vapor, tan escaso actualmente en nuestro
país, los visitantes porque en unos casos se llevaron una sorpresa al
planear su visita en un día que no esperaban fuera especial, otros porque
descubrieron el vapor, o incluso los trenes, y disfrutaron enormemente con
ello.
También agradecer al museo del
ferrocarril de Asturias su preocupación por fomentar la afición al
ferrocarril, enseñar al gran público que el tren también forma parte de
nuestro mundo, y demostrar que un museo debe ser una cosa viva, activa, que
se mueva, evolucione y se preocupe por progresar en sus actividades.
Desgraciadamente este tipo de actividades se realiza todavía en muy pocos
museos dentro de los pocos dedicados al ferrocarril en España. No obstante,
esperamos que este tipo de actos sean en el futuro más frecuentes. |