Esta impresión
aparece ratificada por diversas otras actuaciones, como es el caso
de que el Consejero de Fomento de la Junta de Castilla y León
entregara en su día a los representantes del Foro para el Impulso de la Red
Ferroviaria en el cuadrante Noroeste de la Península un estudio
informativo donde aparecía como prioridad funcional la línea Medina del Campo- Zamora
– Ourense; y en la misma dirección el proyecto barajado por la
Subdirección de Planes y
Proyectos de Infraestructuras Ferroviarias, desvelado a mediados
de febrero por la prensa gallega, donde se establece como única vía
de acceso a Galicia la de Ourense-Vigo y ramales a
Santiago, A Coruña y Pontevedra, de manera que las elevadísimas
inversiones exigibles impedirían de facto la segunda vía de
penetración por Monforte a corto y medio plazo.
A pesar de que la
coincidencia de estas noticias con la campaña electoral en curso ha
propiciado diversas declaraciones voluntariosas de los candidatos
provinciales por las formaciones políticas concurrentes dando por hecha y garantizada
la línea de paso por El Bierzo, toda una sucesión de
declaraciones públicas de cargos con responsabilidades de gobierno
desmienten con contumacia estas apreciaciones, ya en el sentido del
Ministerio de Fomento de que
nada hay decidido al respecto (Y, mucho más curioso, que se
decidiría “en función del respaldo social que tuviera la medida
escogida”), ya en el sentido contundente del Presidente de la Xunta de
Galicia, inclinándose sin ambages por la “variante sur”, al
resultar mucho menos costosa y abreviar la comunicación de Galicia
con Madrid.
Independientemente
de que estas consideraciones son vulnerables y, en todo caso,
discutibles (La superestructura de la vía, la electrificación, la
señalización y el control de tráfico tienen el mismo coste por kilómetro en
ambas soluciones y, respecto a los tiempos del recorrido, la
desventaja gallega del destino Madrid se compensa sobradamente con
los destinos a la Cornisa Cantábrica y Francia), es claro que la alternativa Norte forma parte
del Eje Ferroviario Transeuropeo Atlántico que están demandando
las Comunidades Autónomas y Cajas de Ahorro del Norte de Portugal,
N.O. de España y S.O. de Francia, mientras que la alternativa sur
nos dejaría aislados de Asturias y en desventaja con relación a
Cantabria, el País Vasco, La Rioja, Navarra y Francia,
representando, además, aquella alternativa del equilibrio
ferroviario de Galicia por ser el tradicional nudo de Monforte
equidistante de los puertos y núcleos de población, y de las dos
capitales interiores, Lugo y Ourense, de donde se desprende
inequívocamente la ventaja de la solución que preconizamos desde el
punto de vista de los intereses nacionales y generales.
En concreto, para El Bierzo, sacudido ya por el
declive minero y la privatización de Endesa, perder esta
oportunidad histórica le sumiría en el más absoluto aislamiento, alejándose del nudo de
comunicaciones que van a conformar la España y la Europa del siglo
XXI y abocando a sus sectores productivos a la pérdida de
competitividad por falta de infraestructuras adecuadas en una crisis
de imposible superación, precisamente cuando el tren, como servicio
público que es, tiene que dar ante todo respuesta a las demandas
sociales y empresariales y discurrir por las zonas más densamente
pobladas y de mayor potencialidad económica, como lo prueba el que,
en cuanto al tráfico actual, el número promedio de
circulaciones entre León y Monforte es de 29 y el de Medina a
Ourense, de 11.
Para aunar las
voluntades y los esfuerzos de todas las formaciones políticas y de
los agentes sociales en una reivindicación que condiciona nuestro
futuro, se ha constituido
una Plataforma Pro Tren de Altas Prestaciones que, después de
superar las tensiones del momento electoral que vivimos, ha
dispuesto, como primera medida de atención para el gobierno que
salga en estas elecciones, la celebración de una
manifestación en Ponferrada y el establecimiento de una comisión
permanente, representativa de todos los colectivos sociales y
políticos que deseen integrarse, para el seguimiento con carácter
indefinido de las decisiones políticas que nos afecten y, en su
consecuencia, la adopción de medidas que en cada caso
proceda.” (...).