Asociación Berciana de Amigos del Ferrocarril   

 
    << Volver al índice de artículos
   

   

 Museo del Ferrocarril de Vilanova (BT Nº6):

 José Luis Sánchez López / Daniel Pérez Lanuza

No disponemos de fotos digitalizadas sobre este artículo.

       Aprovechando una visita realizada por los autores a este museo el pasado verano, nos hemos decidido a realizar este pequeño artículo, que relata la historia y características de uno de los dos museos nacionales sobre el ferrocarril.

Historia y descripción

La estación de Vilanova i La Geltrú, que da servicio a esta población costera del litoral catalán, está ahora incluida en la red de cercanías de la ciudad de Barcelona. Es atravesada diariamente por múltiples servicios de este tipo realizados con las unidades 450 y 451 preferentemente, y alguna, ocasionalmente, 447 ó 446, que realizan la línea 2, entre Sant Vicenç de Calders y Maçanet. Algunos de los servicios no inician o culminan su recorrido en la primera estación (Sant Vicenç), sino que arrancan desde la propia estación de Vilanova. Cuando son las horas punta, hay trenes en ambos sentidos con una frecuencia de menos de media hora. Por Vilanova pasa además todo el grueso de las circulaciones del arco mediterráneo y las que se dirigen a Barcelona desde los demás puntos de España. Así, pasan los Arco, los Euromed, Talgos, Diurnos, Estrellas, Regionales y algún mercancías. La línea interior entre St. Vicenç y Barcelona sólo se utiliza para los mercancías que no van por Vilanova y todos los cercanías de la línea 4.

La estación dispone de cuatro vías de paso, todas ellas de andén, y otras seis de topera para los Cercanías que inician su recorrido en la estación. Las vías generales son la segunda y la tercera, existiendo andenes para la vía 1, entre la 1 y la 2, y entre la 3 y la cuatro. Es una disposición un poco extraña, pero se hace así para dejar las vías generales juntas. Las otras seis vías se numeran siendo la décima la que está más cerca de la primera.

Detrás de la estación estaban todas las instalaciones de la rotonda, talleres, fosos, playas de estacionamiento y cocherones, que se dedicaban en la época del vapor principalmente a complementar a los depósitos de Barcelona. Una parte, la de la rotonda y sus edificios más cercanos, está utilizado por el museo, y las naves y talleres se utilizan actualmente para los trenes modernos. Allí está instalado un completo taller con instalaciones para la pintura, y una playa de vías donde se encuentran además vehículos históricos como una composición de cincomiles.

El origen del museo hay que encontrarlo en una reunión del Morop celebrada en la ciudad. Esta organización es una especie de asociación de Asociaciones de Amigos del Ferrocarril europea, al estilo de la Federación Española con el mismo objetivo. En 1972 se decidió realizarla en Vilanova, y como la ciudad no tiene gran interés ferroviario (Aunque sí un gran ambiente, y grandes instalaciones) se buscó un aliciente para la reunión. Se comenzaron a trasladar varias locomotoras y vagones antiguos que permanecían abandonados en estaciones y otros lugares, y se adecentaron un poco, consiguiéndose 26 máquinas. Una vez terminada la exposición se abandonó el lugar, como desgraciadamente se suele hacer con este tipo de eventos (La 7652 de los 150 años está abandonada en Bcn- Francia, ver BT Nº4), hasta que en 1978 aparecieron importantes oxidaciones y capas de polvo. En 1988, sin ningún interés especial, se comenzó a cuidar un poco el material  por parte de aficionados y ferroviarios y se comenzó a presionar a las autoridades locales para formar un museo. Finalmente, la Fundación de los Ferrocarriles Españoles hizo suyo el museo, dedicándose a él conjuntamente con los departamentos correspondientes de la Generalitat y el ayuntamiento de Vilanovés. Desde que se inauguró el museo, las tareas más importantes fueron la creación de una zona de exposiciones, en los edificios principales, y el mantenimiento de las piezas. Con el tiempo, y tras diferentes situaciones, se han  ido consiguiendo más locomotoras y vagones.

El museo en sí lo forman varios edificios y una zona de vías, delimitados por vallas a las otras zonas ferroviarias (Estación y talleres) y por muros a las calles. Dos edificios  antes oficinas  albergan la exposición fija, con espacios para temporales, la tienda y taquilla, la zona de juegos para menores y un audiovisual. De esta zona destaca el cuadro de mandos original de todos los desvíos de la estación barcelonesa de Francia, gran cacharro verde con múltiples palancas y el inmenso cuadro de vías.

Otro edificio es el propio de la rotonda, similar a otros muchos de España, que viene a consecuencia del puente giratorio del centro del museo, del antiguo depósito de vapor. Muchas vías que salen del puente no están cubiertas. Por detrás del puente hay varias vías perpendiculares al edificio de la rotonda en donde se coloca el material de vía. Del puente giratorio salen tres vías que, tras superar una valla siempre cerrada, y pasar bajo un antiguo puente de señales, comunican con la playa de vía de los talleres de Vilanova. Por aquí es por donde entra y sale el material.

Podemos apuntar que los horarios de visitas son entre las 16.30 a 20.30 todas las tardes de la semana, y las mañanas de sábados y domingos de 10 a 13. El teléfono es 93 815 84 91.

Material

Desde hace un año se comenzó a colocar todo el material del museo por orden cronológico alrededor de la rotonda. Correspondió al interior del edificio el material más antiguo. En este se encuentran la locomotora del tren del centenario y su tren en dos vías separadas, una locomotora de caldera vertical, uno de los dos vagones del antiguo funicular de Vallvidrera, la “Tarraco”, la “Perruca” y otras locomotoras de vapor pequeñas. Junto al edificio se han colocado todas las demás locomotoras de vapor, alineadas, irreconocibles al no poderse ver cada una de forma íntegra y pudiéndose subir a todas ellas. Entre estas están ejemplares como una Santa fe (3101), Garraf, Montañas, Mikados, renfes, etc.

Después del material de vapor nos encontramos con el diesel. Representando a Talgo se encuentra la locomotora Virgen de begoña, de la serie 350, un “gorrinillo” (Así es como lo llaman) para visitar las vías, un automotor de la serie 590 y la locomotora 1801, traída en el 98 desde Monforte para la exposición de los 150 años (Con pintura blanca en vez de plata) y que finalmente quedó aquí. En el apartado eléctrico hay varias locomotoras, como la 7001, una “Panchorga”, la 1001 del estado y una cocodrilo.

El resto del museo son la zona de cafetería (Simples expendedoras), un furgón de correos transformado en sala de audiovisuales parecido al que custodia la Asvafer y el puente de señales mecánicas antes citado.

Conclusión

      Un museo siempre es motivo de alegría y satisfacción entre los aficionados, sólo por el hecho de que se pueda conservar un material que de otra forma se perdería, y además porque es un centro de cultura para la gente en general, aunque de un tipo de cultura no comprendido y poco extendido. La otra cara de la moneda aparece precisamente en este museo. Esta corresponde a la falta de cuidado del material, de interés por mejorar y de falta de evidencias de movimiento en el museo. Las instalaciones se caen a trozos (En nuestra visita cayó una teja del edificio de exposiciones), las vías y la zona para el público es arena, que en muchos días al año está en forma de barro, y así no hay quien le guste ver un museo, y el material está oxidándose, sin cuidados, y las cabinas visitables están para no visitar. Hay muchos aspectos que deberían mejorar. Hace poco comenzaron a “avisar” en el ayuntamiento que iban a mejorar el museo, con un nuevo impulso y proyecto museístico, para conseguir un nivel de calidad parecido a los museos europeos. Esto nos parece muy bien, y esperamos ansiosos que se lleve a cabo, pero para estar al nivel europeo antes hay que estar al nivel español, que este museo aún no iguala.

 
   << Volver al índice de artículos