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Aprovechando
una visita realizada por los autores a este museo el pasado verano,
nos hemos decidido a realizar este pequeño artículo, que relata la
historia y características de uno de los dos museos nacionales sobre
el ferrocarril.
Historia y descripción
La estación de Vilanova i La Geltrú, que da
servicio a esta población costera del litoral catalán, está ahora incluida
en la red de cercanías de la ciudad de Barcelona. Es atravesada diariamente
por múltiples servicios de este tipo realizados con las unidades 450 y 451
preferentemente, y alguna, ocasionalmente, 447 ó 446, que realizan la línea
2, entre Sant Vicenç de Calders y Maçanet. Algunos de los servicios no
inician o culminan su recorrido en la primera estación (Sant Vicenç), sino
que arrancan desde la propia estación de Vilanova. Cuando son las horas
punta, hay trenes en ambos sentidos con una frecuencia de menos de media
hora. Por Vilanova pasa además todo el grueso de las circulaciones del arco
mediterráneo y las que se dirigen a Barcelona desde los demás puntos de
España. Así, pasan los Arco, los Euromed, Talgos, Diurnos, Estrellas,
Regionales y algún mercancías. La línea interior entre St. Vicenç y
Barcelona sólo se utiliza para los mercancías que no van por Vilanova y
todos los cercanías de la línea 4.
La estación dispone de cuatro vías de paso,
todas ellas de andén, y otras seis de topera para los Cercanías que inician
su recorrido en la estación. Las vías generales son la segunda y la tercera,
existiendo andenes para la vía 1, entre la 1 y la 2, y entre la 3 y la
cuatro. Es una disposición un poco extraña, pero se hace así para dejar las
vías generales juntas. Las otras seis vías se numeran siendo la décima la
que está más cerca de la primera.
Detrás de la estación estaban todas las
instalaciones de la rotonda, talleres, fosos, playas de estacionamiento y
cocherones, que se dedicaban en la época del vapor principalmente a
complementar a los depósitos de Barcelona. Una parte, la de la rotonda y sus
edificios más cercanos, está utilizado por el museo, y las naves y talleres
se utilizan actualmente para los trenes modernos. Allí está instalado un
completo taller con instalaciones para la pintura, y una playa de vías donde
se encuentran además vehículos históricos como una composición de cincomiles.
El origen del museo hay que encontrarlo en
una reunión del Morop celebrada en la ciudad. Esta organización es una
especie de asociación de Asociaciones de Amigos del Ferrocarril europea, al
estilo de la Federación Española con el mismo objetivo. En 1972 se decidió
realizarla en Vilanova, y como la ciudad no tiene gran interés ferroviario
(Aunque sí un gran ambiente, y grandes instalaciones) se buscó un aliciente
para la reunión. Se comenzaron a trasladar varias locomotoras y vagones
antiguos que permanecían abandonados en estaciones y otros lugares, y se
adecentaron un poco, consiguiéndose 26 máquinas. Una vez terminada la
exposición se abandonó el lugar, como desgraciadamente se suele hacer con
este tipo de eventos (La 7652 de los 150 años está abandonada en Bcn-
Francia, ver BT Nº4), hasta que en 1978 aparecieron importantes oxidaciones
y capas de polvo. En 1988, sin ningún interés especial, se comenzó a cuidar
un poco el material por parte de aficionados y ferroviarios y se comenzó a
presionar a las autoridades locales para formar un museo. Finalmente, la
Fundación de los Ferrocarriles Españoles hizo suyo el museo, dedicándose a
él conjuntamente con los departamentos correspondientes de la Generalitat y
el ayuntamiento de Vilanovés. Desde que se inauguró el museo, las tareas más
importantes fueron la creación de una zona de exposiciones, en los edificios
principales, y el mantenimiento de las piezas. Con el tiempo, y tras
diferentes situaciones, se han ido consiguiendo más locomotoras y vagones.
El museo en sí lo forman varios edificios y
una zona de vías, delimitados por vallas a las otras zonas ferroviarias
(Estación y talleres) y por muros a las calles. Dos edificios antes
oficinas albergan la exposición fija, con espacios para temporales, la
tienda y taquilla, la zona de juegos para menores y un audiovisual. De esta
zona destaca el cuadro de mandos original de todos los desvíos de la
estación barcelonesa de Francia, gran cacharro verde con múltiples palancas
y el inmenso cuadro de vías.
Otro edificio es el propio de la rotonda,
similar a otros muchos de España, que viene a consecuencia del puente
giratorio del centro del museo, del antiguo depósito de vapor. Muchas vías
que salen del puente no están cubiertas. Por detrás del puente hay varias
vías perpendiculares al edificio de la rotonda en donde se coloca el
material de vía. Del puente giratorio salen tres vías que, tras superar una
valla siempre cerrada, y pasar bajo un antiguo puente de señales, comunican
con la playa de vía de los talleres de Vilanova. Por aquí es por donde entra
y sale el material.
Podemos apuntar que los horarios de visitas
son entre las 16.30 a 20.30 todas las tardes de la semana, y las mañanas de
sábados y domingos de 10 a 13. El teléfono es 93 815 84 91.
Material
Desde hace un año se comenzó a colocar todo
el material del museo por orden cronológico alrededor de la rotonda.
Correspondió al interior del edificio el material más antiguo. En este se
encuentran la locomotora del tren del centenario y su tren en dos vías
separadas, una locomotora de caldera vertical, uno de los dos vagones del
antiguo funicular de Vallvidrera, la “Tarraco”, la “Perruca” y otras
locomotoras de vapor pequeñas. Junto al edificio se han colocado todas las
demás locomotoras de vapor, alineadas, irreconocibles al no poderse ver cada
una de forma íntegra y pudiéndose subir a todas ellas. Entre estas están
ejemplares como una Santa fe (3101), Garraf, Montañas, Mikados, renfes, etc.
Después del material de vapor nos encontramos
con el diesel. Representando a Talgo se encuentra la locomotora Virgen de
begoña, de la serie 350, un “gorrinillo” (Así es como lo llaman) para
visitar las vías, un automotor de la serie 590 y la locomotora 1801, traída
en el 98 desde Monforte para la exposición de los 150 años (Con pintura
blanca en vez de plata) y que finalmente quedó aquí. En el apartado
eléctrico hay varias locomotoras, como la 7001, una “Panchorga”, la 1001 del
estado y una cocodrilo.
El resto del museo son la zona de cafetería
(Simples expendedoras), un furgón de correos transformado en sala de
audiovisuales parecido al que custodia la Asvafer y el puente de señales
mecánicas antes citado.
Conclusión
Un museo siempre es motivo de alegría y satisfacción entre los aficionados,
sólo por el hecho de que se pueda conservar un material que de otra forma se
perdería, y además porque es un centro de cultura para la gente en general,
aunque de un tipo de cultura no comprendido y poco extendido. La otra cara
de la moneda aparece precisamente en este museo. Esta corresponde a la falta
de cuidado del material, de interés por mejorar y de falta de evidencias de
movimiento en el museo. Las instalaciones se caen a trozos (En nuestra
visita cayó una teja del edificio de exposiciones), las vías y la zona para
el público es arena, que en muchos días al año está en forma de barro, y así
no hay quien le guste ver un museo, y el material está oxidándose, sin
cuidados, y las cabinas visitables están para no visitar. Hay muchos
aspectos que deberían mejorar. Hace poco comenzaron a “avisar” en el
ayuntamiento que iban a mejorar el museo, con un nuevo impulso y proyecto
museístico, para conseguir un nivel de calidad parecido a los museos
europeos. Esto nos parece muy bien, y esperamos ansiosos que se lleve a
cabo, pero para estar al nivel europeo antes hay que estar al nivel español,
que este museo aún no iguala. |