Como continuación, o también como complemento del artículo aparecido
en el número anterior sobre el cinturón verde de Oviedo
describiremos en esta ocasión uno de los efectos colaterales que ha
tenido esa gran operación urbanística y ferroviaria.
Los talleres de El Berrón son un conjunto de edificios situado en la
estación de FEVE del mismo nombre que vienen a sustituir a los de la
misma compañía en Oviedo (Oviedo Santo Domingo y Oviedo Económicos)
y los de Candás, del antiguo ferrocarril del Carreño.
La estación:
En la
estación de El Berrón-Noreña se cruzan dos líneas de ferrocarril con una
historia muy distinta. Este cruce lo hacen de forma muy atípica en nuestros
ferrocarriles, en perpendicular y al mismo nivel. Es el único cruce de estas
características que conocemos en España, pues en Asturias por ejemplo
existen otros cruces similares pero ya no forman las vías entre sí un
perfecto ángulo de 90 grados.
Las
líneas que coinciden en este punto son la Gijón- Pola de Laviana y la
Santander- Oviedo, hoy explotadas las dos por FEVE pero con orígenes de
compañías diferentes, de los que daremos una pequeña introducción.
Gijón – Pola de Laviana:
Esta
línea es la tercera, o cuarta según algunos autores, por la cercanía de
fechas de inauguraciones, de todas las españolas. También es particular por
ser la primera línea en nuestro país construida en ancho internacional,
hecho cuya continuidad únicamente se dio en dos líneas, la de los catalanes
y la del AVE Madrid- Sevilla. La compañía explotadora en su origen se
constituyó el 19 de abril de 1847, y en sus planes entraba la construcción
de una línea de ferrocarril entre Gijón y la cuenca minera de las cercanías
de Pola de Laviana, con su conexión al puerto de Gijón. La cuestión del
ancho fue un permiso que consiguieron del gobierno, burlando la real orden
que fijaba el famoso ancho de los seis pies castellanos, por alegar que era
una línea de carácter económico, es decir, de vía estrecha. En esta temprana
fecha (Año 1847) existían ya las leyes de ferrocarriles y demás
normalizaciones para los ferrocarriles de vía ancha, pero este se encuadró
como de vía estrecha, escogiendo este ancho por la falta de legislación
concreta para este tipo de ferrocarriles. La ley para ferrocarriles
secundarios y estratégicos se formuló en 1905. Además, se pensó en el ancho
internacional por la facilidad de adquisición de material móvil motor y
remolcado en la industria extranjera, hecho que resultó a la larga un
inconveniente sobretodo en la época de las guerras mundiales.
Para su
línea de 62 kilómetros se necesitaron cinco concesiones por tramos: Sama de
Langreo a Gijón, Sama de Langreo a Laviana, el ramal al puerto, Sama de
Langreo a Samuño, Sotiello al puerto de El Musel y finalmente de Sotondrio a
Santa Bárbara. Desde que se comenzó su construcción (14 de mayo de 1847)
hasta que se inauguró por parte de Isabel II, menor de edad, se sobrepasó el
periodo de cuatro años para la construcción otorgado junto con las
concesiones. Tras sucesivas inauguraciones de pequeños tramos, se completó
toda la línea a los veinte años de haberla empezado.
Como
otras muchas compañías, cuando el Langreo comenzó a tener pérdidas, fue
intervenido por el estado, y asignado a Feve en 1972. Esta empresa estatal
llevó a cabo el estrechamiento de la línea para hacerla compatible al resto
de su red métrica. Las obras se llevaron a cabo entre el 14 de marzo de 1983
y el 1 de septiembre de ese año para las mercancías. La reapertura de
viajeros se realizó en 1984.
Después
de tener la vía en ancho métrico, se decidió en 1990 electrificarla. Desde
esa fecha ya no circulan mercancías, aunque con excepciones, como veremos, y
comenzaron a circular las nuevas unidades 3800.
Este
ferrocarril entra desde Gijón en la estación de Noreña (El Berrón- Noreña)
por el norte, después de atravesar un túnel, y sale de ella por el sur.
Dicho túnel fue construido en la época de la vía internacional para
sustituir el famoso plano inclinado de La Florida. Este túnel está
construido en rampa continua sin variaciones de pendiente y en línea recta,
lo que hace que desde la parte superior se vea la boca de la parte inferior
y viceversa.
Durante
el túnel y hasta la salida de la estación de Noreña, la vía es doble,
efectuándose normalmente cruces en su interior. El Berrón se encuentra a 22
kilómetros de la estación gijonesa, dándose una graciosa situación para los
precios del trayecto. El tramo mínimo a cobrar en esta línea son 21 km. Como
esta estación se encuentra a los 22, en el trayecto ya se cobra como el
mínimo más el primer tramo de cobro, que llega hasta los 31 km. Se da la
circunstancia de que a dos minutos caminando desde la estación de Gijón está
el apeadero de La Braña, que ya se encuentra a menos de 21 km. De El Berrón,
y sólo se cobra el mínimo. Resulta entonces que merece la pena caminar dos
minutos para ahorrar la mitad del cobro del trayecto.
Línea de Oviedo a
Infiesto (Después a Santander)
Esta
línea fue construida en su origen ya en ancho métrico, por nacer en una
fecha posterior. La compañía que la construyó es la de los ferrocarriles
económicos de Asturias, creada en 1887. Para sus ferrocarriles, una de las
cuatro concesiones que obtuvo, la que pasa por El Berrón es la de 46 km. de
Oviedo a Infiesto. Este tramo se inauguró el 4 de mayo de 1888, e incluía la
estación de El Berrón, coincidente con la de Noreña del Langreo, en donde se
ejecutó el cruce a nivel en perpendicular. El Berrón se encontraba a 13,6
kilómetros del inicio de la línea, en Oviedo.
Desde
Oviedo, se entra por la estación por el oeste, en la zona de la poco
utilizada estación de clasificación.
La Estación:
Antiguamente, en la época
de su construcción, las cinco vías de ancho internacional del Langreo, de la
propia playa de vías de la estación, se cruzaban todas ellas con otras dos
de la compañía de Económicos, es decir, siendo la de Noreña una estación
normal de seis vías, la general y otra de rebase de la compañía de
Económicos la cruzaba por el medio, junto al edificio de viajeros. Para no
coincidir las dos playas de vías de cada estación, la de Económicos se situó
desplazada del cruce en dirección a Oviedo. El diferente ancho de vía no
permitía conexiones directas entre las dos compañías, pero sí había varias
vías de transbordo en la zona noroeste de la estación. También, al otro lado
del cruce, existió una vía con una pequeña placa giratoria que permitía el
transbordo de mercancías con un muelle del Langreo. Los edificios de
viajeros eran perpendiculares a sus respectivas vías, si bien un cuerpo
central los unía.
De las vías del Langreo,
sólo dos eran de andén, habiendo cuatro de paso, dos al muelle de la vía con
placa de económicos y otras siete de transbordo en la zona noroeste de la
estación.
Por su parte, la otra
estación disponía de una vía general con otra de rebase, esta con andén,
otras dos vías de paso, otras siete para el transbordo antes citado y la
última la que poseía la placa.
Enfrente de los dos
edificios existió una caseta de enclavamientos que funcionó hasta que se
comenzaron a construir los nuevos talleres. Esta caseta únicamente regulaba
el tránsito de los trenes por el cruce, interviniendo en las dos líneas y a
la vez siendo independiente de los tráficos de cada una. Desde que se
instaló el CTC en las dos líneas, y hasta que la caseta se tiró, siguió
siendo independiente. En estos momentos, el CTC que controla las dos líneas
ya incluye el cruce.
La gran transformación de
esta estación comenzó cuando al Langreo, ya propiedad de Feve se le cambió
el ancho de vía. En 1984 se remodeló totalmente la playa de vías de ancho
internacional, pasando a tener sólo dos en la estación. Se construyó un
bypass en la zona de los transbordos y se eliminaron todas esas vías. Ya a
primeros de la década de los 90 se construyó otro bypass para permitir el
paso Oviedo- Pola de Laviana. Finalmente, la construcción de los talleres
propició una estructura de vías que pudiera parecer otro bypass, pero que en
realidad no funciona como tal.
Estado actual de la estación:
En estos momentos, a la
estación de El Berrón- Noreña se entra en doble vía desde el túnel de la
variante del plano inclinado. Justo en la salida del túnel hay un escape que
permite cambiar de vía y el desvío al bypass hacia Oviedo. Esta doble vía
coincide con las dos actuales vías de andén que dispone esta parte de la
estación. En ambos andenes, recrecidos respecto a los originales, se
instalaron unas pequeñas marquesinas estilo parada de autobús. Poco después
de pasar el cruce, la doble vía se convierte en única, y ya siendo única, se
le unen la que viene de los talleres y la del bypass de Oviedo a Pola.
Finalmente, la vía sale de la estación mediante un viaducto que salva una
autovía.
Entrando por Oviedo, la
doble vía general está conectada con la pequeña estación de clasificación,
pasa por debajo de un paso elevado que alberga un doble escape y desde allí,
antes de entrar en los andenes salen los dos bypass antes citados y la
tercera vía de anden que dispone esta otra parte de la estación. Después del
cruce, la doble vía se convierte en única después de pasar los desvíos
correspondientes de entrada a talleres. Es curiosa la forma en la que se
hace esta operación. La vía de la derecha en sentido Santander tiene un
tope, y los trenes que entren al taller tienen que hacerlo retrocediendo. La
otra vía, en vez de seguir recta, traza una doble curva y pasa a situarse en
la imaginaria prolongación de la otra. ¿Previsión ante una futura doble vía
a Santander?.
Los dos bypass disponen de
andenes en curva, estando la vía además peraltada, lo que dificulta un poco
el acceso al tren. Los pasos entre andenes se resuelven mediante traviesas,
al no haber pasos inferiores. Entre las vías de Oviedo a Santander y el
bypass a Pola de Laviana se ha colocado una tolva de las antiguas del Sierra
Menera, toda ella pintada de azul.
En cuanto a los edificios,
al antiguo de viajeros del Langreo se destina ahora a viviendas. Entre el
edificio y las vías, ahora mucho más separadas, hay espacio para el
aparcamiento de los coches de los residentes. En la parte de Económicos, el
espacio se aprovecha para el bar, las habitaciones del CTC y la sala de
espera. El nuevo edificio que une los dos anteriores, en forma de cilindro
de cristales, dispone del mando local de la estación, la venta de billetes,
los servicios y la misma sala de espera. En la estación existen otras
pequeñas casillas de vías y obras.
Tráficos
En la línea de Gijón a Pola
de Laviana, únicamente se pueden ver las unidades 3800, y algún esporádico
mercante. En el sentido Gijón- Laviana, con trenes cada hora, por las
mañanas pasan a las medias y por las tardes a los 50. En el sentido inverso
es a los 12, y a los 32 por las tardes. Los pocos mercantes que pasan lo
hacen desde Gijón. Son bobineros con destino al País Vasco que llegan desde
el nuevo cargadero de Trasona a través de la línea del Carreño a Gijón. En
la estación de Gijón tienen que hacer el primer cambio de sentido al tren,
para lo cual la locomotora pasa de un extremo al otro y continúa la marcha.
El segundo cambio de sentido lo hacen precisamente en El Berrón, al no haber
enlace directo entre las líneas de Gijón a Santander. Normalmente los
mercantes atraviesan la estación y retroceden por el bypass Oviedo- Pola,
quedando con la locomotora en cabeza para continuar a Santander. Otras veces
en las que este bypass está inoperativo, se utiliza el otro, teniendo esta
vez que cambiar de nuevo la posición de la locomotora. La frecuencia de
estos trenes de mercancías va en aumento, circulando actualmente unos tres
trenes por día. Otros trenes de este tipo, cuando no se puede circular por
la línea de Oviedo, también hacen todas estas operaciones.
Entre Oviedo y Santander
hay más circulaciones. Los cercanías entre Infiesto y Oviedo circulan cada
media hora en cada sentido, cruzándose los trenes opuestos en determinados
momentos del día. Los demás mercantes que no llegan desde Gijón lo hacen
desde Oviedo, y pocos son los que utilizan la terminal de clasificación.
Los bypass son utilizados
durante todo el día por los múltiples trayectos directos entre Oviedo y Pola
de Laviana y Oviedo y Noreña apeadero, colateral de El Berrón yendo hacia
Gijón. La situación de que no haya trenes directos entre las dos “capitales”
asturianas es resultado de un acuerdo con Renfe, suscrito hace años, cuando
se decidió la implantación del núcleo de cercanías de Asturias. Este acuerdo
prohibe a Feve realizar este trayecto para evitar competencia, y a cambio,
aunque esto está sin comprobar, Renfe subvenciona a Feve por la pérdida de
este trayecto.
El Transcantábrico circula
también por esta estación una vez por semana en su periodo de actividad.
Los trenes de largo
recorrido, entre Oviedo y Santander, estos más escasos, también utilizan la
estación.
Por último, en la zona del
bypass de Gijón, se ha preparado una pequeña explanación para los trenes de
trabajo. Aquí se cargan las traviesas y el balasto de los trenes de
renovación de vía de la zona. Por eso, por esta estación han circulado las
locomotoras de las contratas de la zona, con sus extraños tractores alemanes
y yugoslavos todos ellos amarillos.
Talleres:
Consecuencia de la
operación urbanística de Oviedo emprendida por la Sociedad Cinturón Verde es
la construcción de estos talleres, aparte de todas las reformas explicadas
en el anterior número de Bierzotren. Esta sociedad, constituida en 1992,
propuso la desaparición de los talleres de Oviedo y, aprovechando, el de
Candás, y reunirlos todos en uno nuevo a construir en El Berrón.
Las obras comenzaron en
1994 y el Ministerio de Fomento adjudicó la obra a la empresa COMSA por
2.200 millones de pesetas. Este precio incluía además la supresión de dos
pasos a nivel cercanos a la estación.
El taller está ubicado
entre las salidas a Pola de Laviana y Santander. Una vista general
diferencia dos zonas separadas por la vía de enlace, en forma de bypass.
Entre este enlace y la estación, o el cruce entre las líneas, se encuentran
los talleres, los almacenes y las oficinas. En el opuesto están las cocheras
y la zona de lavado.
A los talleres se entra por
dos haces de vías, uno de dos vías y otro de ocho. Este último haz entra
directamente en la nave grande de talleres, pues las otras dos vías lo hacen
pasando antes por una pequeña nave y un carro transportador. Este carro
transportador es el único elemento de este tipo en Asturias, pues ni Renfe
ni Feve tienen o han tenido en sus vías un carro en toda esta comunidad. Una
de las vías del haz de ocho entra directamente al carro. Dentro de la nave
grande, los talleres en sí, hay 19 vías en donde se llevan a cabo las
labores de mantenimiento y transformaciones de material. Entre la vía de
enlace y el taller se encuentran los almacenes de repuestos y materiales.
Las oficinas están en la misma nave del taller pero independientes a esta.
Son todas las ventanas que dan a la salida de Santander.
Para las cocheras, son dos
naves unidas con cuatro vías cada una, rodeadas por un camino asfaltado y
con paredes en dos de sus laterales. Junto a las naves hay tres vías al
descubierto. Una de estas tres vías tiene una instalación para lavar las
locomotoras y unidades.
Permanece sin aprovechar un
gran espacio entre los dos haces del taller y entre el enlace y la vía con
el lavado, para futuras ampliaciones.
Junto a todo esto, hay
además una vía pegada a la salida de Laviana, pero sin conectar a esta, para
estacionar material. Este verano se encontraba allí dos de los vagones del
tren de Ruta Quetzal.
Todas las instalaciones del
taller se encuentran valladas, incluso su salida a Pola de Laviana, que
dispone de dos puertas que suelen estar siempre abiertas.
En estos momentos, en los
talleres de El Berrón se trabaja en la transformación de los Apolos, en la
construcción del segundo Transcantábrico aprovechando los remolques no
utilizados de los Apolos, en la transformación de las 3800 y en el
mantenimiento de todo el material, motor y remolcado, de la zona de
actuación de Asturias.
Conclusión:
Nos
encontramos ante una estación con una muy interesante historia, con un
presente sin igual y con un futuro prometedor, tanto a nivel de la empresa
como del aficionado. Para la empresa, porque dispone de sólo un taller
centralizado, totalmente nuevo, y unas comunicaciones excelentes, junto a
líneas con denso tráfico y gran volumen de viajeros. Para el aficionado, por
ser una estación atípica, con muchos alicientes, con elementos únicos en la
geografía asturiana y con una cantidad enorme de trenes distintos en todas
las etapas de su historia. Es una de las estaciones que, ante la más mínima
ocasión, no se debe de dejar de visitar.