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El día 3 de Enero de 1999 se
organizó un viaje con tren de vapor a Torre del Bierzo, aparte de
otros actos, que sirvieron de recuerdo al trágico accidente
ferroviario ocurrido en esa localidad hace 55 años.
En este artículo explicaremos, en tres partes,
los actos que tuvieron lugar en esos días, una breve historia del
accidente y el presente del túnel 20.
Actos:
El primer domingo del año, sobre las 9 de la mañana, salía el tren
de la ALAF compuesto en primer lugar por la Mikado, seguidamente la inglesa,
que se encargó de dar calefacción al tren, y los cinco coches de viajeros
con los que se realizan los viajes. Tras varias paradas, una vez se llegó a
Brañuelas, se hicieron maniobras para separar la 7766 de la composición.
Esta locomotora circuló por delante del tren aislada hasta Torre del Bierzo.
El resto de la composición, ya sin calefacción, siguió a distancia de
bloqueo. Al llegar a Torre, la gran cantidad de gente que esperaba y los
viajeros del tren fueron hasta una plaza del pueblo, en donde el alcalde de
la localidad minera descubrió una placa en un monolito. A continuación se
ofrecieron carnes y otras comidas a los asistentes. Por la tarde, ya
enganchada la eléctrica otra vez a la composición, se puso rumbo a
Ponferrada, en donde esperaba otra gran cantidad de gente. Esta era la
primera vez que la Mikado pisaba Ponferrada, sin pasar como en otras
ocasiones de largo, aunque estuvo muy poco tiempo. La 7766 la remolcó hasta
Brañuelas marcha atrás y volvió a buscar el tren ya sin la luz del sol.
Mientras, los viajeros visitaron el museo del Bierzo.
Al viaje
lo acompañaron varias conferencias que se dieron en los días siguientes,
venta de medallas conmemorativas y varias exposiciones.
Accidente:
En primer lugar, ambientar al lector diciendo que en la época del
accidente, 1944, Renfe se puede decir que estaba en pañales (Se creó
en 1941), y era la época en la que aún estaba el material de las
compañías sin salir de su zona. También era época de postguerra y,
en particular, las fechas del accidente eran de una gran afluencia
de viajeros por las fechas navideñas.
El tren
accidentado era el correo- expreso 421 que desde Madrid llegaba diariamente
a Coruña y Vigo. Con una composición más larga de la habitual y con una hora
de retraso, en León se cambió la máquina por una doble tracción de Americana
y Mastodonte. A la primera no le funcionaba bien el freno, pero con dos
horas de retraso se le dio la salida al tren. Con mucho retraso y varias
paradas en las estaciones se llegó sin ningún contratiempo a La Granja, ya
en la rampa de Brañuelas. Allí se le detectó a la Mastodonte un caldeo en un
eje, y se la tuvo que quitar al tren. La Americana, casi sin freno, tuvo que
bajar la cuesta sola con los 12 coches. Con tres horas de retraso, el tren
sale, y al poco tiempo, los maquinistas se dan cuenta de que el tren no
puede frenar, y comienza a ganar velocidad por la cuesta. Mientras va
bajando, los pitidos de la locomotora ordenan a los agentes frenar los
coches con los frenos de mano, y ya pasado el túnel del lazo (16) los
maquinistas ponen la locomotora en contravapor, marcha atrás, el freno a
tope, los areneros abiertos y otras medidas, que resultaron insuficientes.
A la
vez, y debido al retraso, se expide un tren carbonero con una Santa Fé desde
la estación de Bembibre, que cruzaría con el correo en Torre del Bierzo, y
también al mismo tiempo, se estaba efectuando una maniobra con varios
vagones en el túnel 20 de Torre.
El jefe
de circulación de Albares de La Ribera avisó por teléfono a Torre de la
situación del tren correo, pero no hubo tiempo a quitar de la vía principal
al maniobras. El tren correo entró a una velocidad impresionante en la
estación, y al final de ella chocó contra el pequeño tren de maniobras,
sacándolo por la otra boca del túnel.
Dentro
de él, la locomotora y la iluminación a gas provocaron una tremenda
explosión que calcinó varios coches, y cortó los cables de señalización de
la señal de entrada a Torre. Esta señal se presentaba abierta entonces al
tren carbonero, y siguió la marcha normal, hasta que fue ya tarde para parar
y volvió a chocar con los otros dos trenes dentro del túnel.
Los
resultados fueron los siguientes: 6 de los 12 vagones del correo resultaron
calcinados y destrozados, los maquinistas del correo pudieron salir del
tren, así como el fogonero del tren de maniobras. También resultaron ilesos
varios agentes de tren más. Los muertos del accidente oscilan entre los 78
de un acta oficial, hasta los 500 del libro guinness, pasando por los
probables 250.
Este
baile de números viene provocado por la imposibilidad de contar las
víctimas, ya que el tren venía abarrotado y no se contaron los billetes, y
por la censura del régimen de Franco, que hizo que sólo se enterase la parte
de El Bierzo del accidente.
La
cercanía de Bembibre, en donde se estaba celebrando el mercado local,
facilitó las tareas de salvamento al poder ir al lugar del accidente mucha
gente. Se enviaron trenes de socorro desde León y Monforte y la vía estuvo
cortada casi 60 horas. Como dato curioso, tras una inspección de los coches
nada más ocurrido el accidente, se comprobó que las zapatas de freno de las
ruedas estaban frías.
Túnel de Torre del Bierzo:
Las características geológicas de la zona del túnel 20, llamado
Peñacallada, junto a las deformaciones sufridas tanto por el
accidente de 1944 como por su antigüedad, hicieron que se llevase a
cabo un proyecto para convertirlo en trinchera, y eliminar el túnel.
Las
obras comenzaron en noviembre de 1985 y finalizaron en mayo de 1987, y
consistieron básicamente en desmontar el terraplén que estaba sobre el túnel
y dejar la vía al aire libre.
El túnel
se encontraba en una zona carbonífera con estratos de pizarras y areniscas,
cuyos movimientos provocaron un deslizamiento de unos 30 grados en la forma
del túnel. El número 20 se encontraba en la salida de la estación de Torre
lado Ponferrada, su planta es en curva y se construyó, junto con el resto de
la línea, en 1882. El último desvío de la estación se encuentra en su boca.
Estaba revestido interiormente por mampostería, al igual que las bocas. La
trinchera se ha tratado con bulones para evitar su desprendimiento, y en la
retirada de material se emplearon explosivos. La parte interior del túnel se
forró con arcos de acero, a los que se sujetó provisionalmente la catenaria.
Se dejó espacio suficiente para realizar drenajes permanentes y correcciones
del trazado. Una de las piedras con el número del túnel se encuentra
actualmente en un jardín de la estación de León. Como datos, la empresa
constructora (CMZOV) retiró más de 170 m3 de rocas y colocó más de 12.000
kilos de acero para las cerchas.
En todo
el tiempo que duraron las obras, el tráfico ferroviario no se interrumpió en
ningún momento.
Conclusión:
Accidentes como estos ya no se pueden producir, como muy bien
sabemos los aficionados al ferrocarril, debido a las medidas de
seguridad que se aplican actualmente. No obstante, conviene
recordar, como hemos hecho de manera muy breve, lo que pasó 55 años
antes, aunque sea trágico, porque forma parte de nuestra historia
ferroviaria, y es un pequeño homenaje a los todos los ferroviarios
que circulan y han circulado por esta línea.
Agradecimientos a Miguel García y los demás socios de la ALAF, que junto a
la bibliografía existente nos han facilitado la elaboración de este
artículo. |