El museo del ferrocarril es un centro de investigación y
divulgación de la historia del ferrocarril, sus usos y elementos que se
centra especialmente en la rica variedad de ferrocarriles de la región
asturiana.
La visita comienza con un amplio panel explicativo de los grandes hechos de
la historia del ferrocarril; con apoyo audiovisual, se traza una cronología
de los momentos más destacados asociados con el ferrocarril en toda la
historia del hombre, en España y en Asturias.
Tras esta introducción, se pasa a los andenes, antiguos andenes de la
«Estación del Norte» de Gijón. En ellos se encuentran las piezas más
valiosas del museo, varias locomotoras de vapor, entre las que se encuentran
algunas de indudable valor histórico: La única locomotora «Varela de Montes»
que se conserva, de las que inauguraron la línea del puerto de Pajares en
1881; una de las últimas locomotoras de vapor, fabricada en 1957 por Babcock
& Wilcox en Bilbao para FEVE, cuando ya el gasóleo estaba sustituyendo al
vapor; un vagón de madera utilizado por los usuarios más modestos («De
tercera») y otros ingenios mecánicos originales, e incluso únicos, como la
SHE 5 francesa, que aún se encuentra en funcionamiento.
Una zona del andén exterior está dedicada al material especialmente diseñado
para el trabajo en interior y exterior de las minas, fácilmente
distinguibles por el menor ancho de vía y su altura considerablemente
reducida. En el edificio de los talleres, se preparan nuevos materiales para
su exposición.
Los fines de semana se pone en marcha el Tren del Museo, una pequeña máquina
de vapor mueve un viejo vagón por los terrenos del museo, es uno de los
mayores atractivos del museo, aunque es una lástima que no se le dé una
mayor disponibilidad.
De vuelta a los andenes interiores, podemos ver una pieza del clásico
tranvía de Gijón y una réplica del moderno Metro de Valencia.
En las salas de exposición permanente, un espectacular audiovisual nos
ilustra en breves minutos con las imágenes y sonidos de 150 años de vida del
ferrocarril. En las salas podemos encontrar las herramientas, utensilios e
invenciones que requirió para su desarrollo este medio de transporte, entre
ellos: las señales, los elementos del sistema ferroviario, las diferentes
partes que forman la vía, objetos de las estaciones, dispensadores de
billetes, etc.
Completan el museo una sala de exposiciones temporales y un área de
descanso. El museo está dotado de medios para discapacitados y visitas con
bebés.
A nuestro parecer, el museo es un buen embrión para un gran museo del
ferrocarril. Decimos embrión porque se echan en falta muchos materiales
modernos que a buen seguro nos gustaría ver a los que amamos el ferrocarril.
Dispone de una enorme extensión de terreno en un lugar céntrico de Gijón y
un buen parque de vías con diversas anchuras, por ello tiene grandes
potencialidades, pero por centrarse demasiado en el material regional (Por
otra parte muy rico y variado) ha descuidado hasta ahora varios decenios de
la historia del ferrocarril más actual.