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El Ponferrada - Villablino, a lo largo de todos los años de su
existencia, había conseguido una interesante colección de
locomotoras de vapor de diversos tipos, tamaños y procedencias.
Además, este curioso ferrocarril discurre por
parajes de indudable belleza, importancia económica y población
rural. Si a todo esto le sumamos que su tren correo formaba parte de
las gentes del lugar, y que sus locomotoras de vapor fueron las
últimas en apagarse de toda la península, tenemos un maravilloso
patrimonio tanto ferroviario en particular como cultural, de
incalculable valor.
Es precisamente todo ese entorno el que desde el
fin del vapor se ha querido conservar, hasta lograr en un primer
momento, el museo ferroviario de Ponferrada y el cercano tren
turístico.
Una vez que la junta de Castilla y León obtuvo la
propiedad de las locomotoras, se pusieron a trabajar esta, el
ayuntamiento de Ponferrada y nuestra asociación ABAF para crear lo
que hoy podemos visitar. El camino ha sido largo, y aún queda mucho
por hacer.
Los primeros trabajos visibles fueron el traslado
unos metros de todas las locomotoras que estaban apartadas en la
estación de Ponferrada y el inicio de las obras de la lonja, obra
que se llevó a cabo durante 1997. La construcción de la lonja supuso
el derribo de varios edificios de mercancías de la MSP ya
abandonados.
Una vez acabada la lonja, ya comenzado el año
1998, se inició la reforma tanto interior como exterior del edificio
de la MSP que hacía funciones de estación de viajeros, hoy sede del
museo. Este edificio se terminó en torno a agosto de 1998.
Mientras se ejecutaba la restauración del
edificio, se trasladaron las cuatro primeras locomotoras a
Carracedelo, para su restauración.
Ya por fin en febrero de este año 1999 se
trajeron al interior de la lonja las primeras locomotoras
restauradas, a las que siguieron todo el material móvil que
actualmente forma parte de los fondos del museo.
La exposición interior se montó en los tres meses
anteriores a la inauguración, momento muy esperado y que tuvo lugar
el 26 de mayo de 1999.
Ahora, con el museo ya en marcha, sólo falta
poner en servicio el tren turístico y continuar con la expansión del
museo, restaurando algunas de las máquinas que, como castigadas,
esperan su restauración totalmente abandonadas en las antiguas
instalaciones de Renfe en La Placa.
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